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miércoles, 5 de julio de 2017 0 COMENTARIOS

Radio con mayúsculas.


Fuente: www.keywordsuggest.org

Me van a permitir que hoy les cuente algo diferente. Hoy no voy a escribir sobre política, economía, actualidad o cuestiones similares. En esta ocasión quiero hablarles de radio por un motivo que al final les explicaré. Aunque ya les avanzo que no está relacionado con que hoy haya salido la segunda oleada de 2017 del Estudio General de Medios que es la que mide, entre otras cosas, las audiencias radiofónicas.

Comenzaré diciendo que si tuviera que definir este medio con una sola palabra, probablemente propondría mágica. Sí, tiene un componente un tanto místico que la hace especial. Si se consigue crear el ambiente adecuado, la radio es capaz, a través de las ondas, de dar calor y compañía a quien está escuchando al otro lado. Si el locutor es hábil, este puede empatizar con sus oyentes y hacerles llegar a creer que les están hablando a ellos de manera individual y personalizada sin tan siquiera verlos o saber quiénes son. Cosa que, a mi juicio, no siempre ocurre en televisión. Dicen que una imagen vale más que mil palabras pero yo les respondo que, precisamente, la fuerza de la radio es que no tiene imágenes. 

En lo que a mí respecta, un servidor "descubrió" la radio a los 16 años. Empecé a escucharla de forma continuada porque encontré en ella entretenimiento al principio, y, tiempo después, información. Es un medio que uso a diario -en contraposición con la televisión que prácticamente ni la veo- porque, como antes he dicho, considero que es mucho más cercana que otros medios y consigue impregnarme de ese ingrediente mágico que la hace especial e irresistible. Mi afición y pasión por la radio es tal que la escucho a todas horas y en cualquier lugar que me lo permite. Me levanto y me voy a la cama cada día escuchándola; principalmente cadenas generalistas, aunque de vez en cuando también giro el dial buscando emisoras musicales. Si no puede ser en directo, por podcast. Si no puede ser por la FM, por Internet. Si no puede ser una emisora, otra. Radio, radio y más radio.

Se preguntarán por qué bemoles les cuento todo esto. Pues bien, durante este verano una gran amiga periodista está trabajando en una importante cadena de radio de ámbito nacional, casualmente la que yo escucho la mayor parte del tiempo. Cuando me lo contó me alegré mucho. Y hoy, por primera vez, he tenido el inmenso placer de escucharla hacer radio en esa cadena. Y créanme cuando les digo que todas esas cosas de las que les hablaba al principio se han multiplicado por tres o por cuatro. Miel sobre hojuelas. He sentido una sensación... indescriptible. Una mezcla de alegría y satisfacción difícil de explicar. 

No exagero si digo que ella es una gran profesional (¡y eso que todavía está empezando!) y que cada vez estoy más convenido de que la radio es un medio que le viene como anillo al dedo. Algo que, por otra parte, ya lo profeticé en su momento aunque no hacía falta ser un lince para saberlo. Tiene un timbre y tono de voz muy, pero que muy de radio. Ya se imaginan a qué tipo de voz me refiero, ¿verdad? Y no solo tiene la voz (que a fin de cuentas no es más que una de las cualidades que ha de tener todo buen locutor) sino que además sabe cómo manejarse ante un micrófono. Y es que, queridos lectores, no es lo mismo hablar por la radio que hacer radio. Y María hace radio: radio con mayúsculas.
sábado, 9 de noviembre de 2013 2 COMENTARIOS

Ni estudian ni (me) dejan estudiar


NOTA: Por motivos puramente académicos, me he visto obligado a dejar un poco de lado este humilde blog que nació hace poco más de un año para que pudiese contar en él mis peripecias, historias y opiniones al mundo. Hace ya más de dos meses desde la última vez que escribí aquí y, siendo sincero, es algo que no me gusta. Escribir en un pequeño lugar como este es una de mis aficiones preferidas que quiero seguir practicando. Y espero poder seguir haciéndolo con tanta asiduidad como meses atrás. :-)

Las bibliotecas, desde siempre, han sido para mí el último lugar al que un servidor acudía para estudiar. En ellas, nunca he podido alcanzar un grado de concentración idóneo para empollar debido a que mis raros métodos de estudio me lo impedían. Yo, durante mucho tiempo, he sido de estudiar sólo y además en voz alta, dando vueltas por mi casa mientras me relato el temario a mí mismo. Y claro, eso en una sala de estudio no puedo hacerlo a no ser que quisiera que me echasen de las bibliotecas a empujones y que la Federación Española de Bibliotecarios (que existe, por cierto) me declarara persona non grata.

Pero, por motivos que no vienen ahora al caso, desde hace un par de meses me he visto cuasi obligado a pisar una biblioteca para estudiar en ella una media de 6-7 horas diarias. Con la tirria histórica que he tenido a estudiar en una biblioteca, al final me he acostumbrado y, con más o con menos dificultad, he podido adaptar mis métodos de estudio para aumentar la productividad estudiantil en pro de conseguir buenos resultados académicos.

Evidentemente, (estaréis de acuerdo conmigo) pasar tanto tiempo en una biblioteca hace que veas a diario todo tipo de flora y fauna estudiantil. Gente que allí acude a buscar un lugar donde poder concentrarse y estudiar. Bueno... al menos no todos. Hay cierta gente que parece que tenga como intención tocar los cojones molestar al resto. Y, sí, este es el tema del que quería hablar hoy, lo que pasa es que me enrollo como las persianas.

Por desgracia, no todo individuo que acude a una biblioteca tiene como objetivo estudiar. O al menos, no es su propósito principal. Es un problema que sufro en mis carnes prácticamente a diario. Estoy harto de soportar a ese grupito que lo único que hace es incordiar debido a que se pasan todo el tiempo que allí permanecen, continuamente hablando y contándose entre ellos qué hicieron o cuánto bebieron el finde anterior o situaciones similares. Y algunos no precisamente en voz baja. Además de que lo último que hacen es estudiar (que eso me da igual, aunque luego bien que se quejarán de no les dan la beca...) molestan muchísimo a todos aquellos que vamos a una biblioteca a intentar concentrarnos y poder estudiar tranquilos. Creo que tampoco pido mucho: sentido común y respeto.

Escribo esto porque no es un caso aislado, o dos. No. Es una situación que, al menos a mí (será que tengo yo mala suerte) me ocurre casi cada día. Precisamente, hace unos pocos días tuve la inmensa fortuna de sentarme en una mesa muy próxima a la que estaban un par de chicos que estuvieron toda la puta mañana hablando entre ellos como si estuvieran en un bar. Después de varios "ssssshhhhh" tuve que cambiarme de sitio porque después de una hora de reloj me estaba enterando más de la interesante conversación que estaban teniendo entre ellos que del temario que tenía en mis narices.

Lo que más gracia me hace es verles las caritas a esta gente cuando les mandas callar. Algunos hasta me han llegado a mirar mal, como si ellos pensaran que están en una cafetería o si estuviera mal visto que en las bibliotecas impere el silencio para que los que sí queremos concentrarnos, podamos estudiar.

Precisamente, la universidad donde un servidor estudia es conocedora de este problema y por ello lanzaron una "Campaña de silencio" pegando carteles por las diferentes bibliotecas de las facultades de la universidad para concienciar a toda la pipol de que en la biblioteca uno tiene que estar calladito para no molestar al resto. 

Pues vamos, ni por esas.
viernes, 5 de julio de 2013 2 COMENTARIOS

Si algo funciona, ¡no lo toques!

El título del artículo de hoy es un buen resumen del tema del que voy a escribir a continuación. Hablemos de la radio.  De la radio pública. Y de qué NO se debe hacer con una radio pública.

"Descubrí" la radio gracias a Radio Nacional allá por 2008 (cuando a la crisis todavía se le llamaba desaceleración económica, je je) con un programa diario llamado "Esto me suena" dirigido por José Antonio García, "el ciudadano García". En media hora, que era lo que duraba el programa, resumían de manera muy humorística la actualidad informativa incluyendo bromas, interacción con los oyentes y gazapos que cometían los presentadores del resto de programas "serios" de la cadena.

Poco a poco fui escuchando esa otra programación "seria" y me gustó tanto que acabé escuchando la radio a todas horas, convirtiéndose para mí en un medio de información y (sobre todo) de entretenimiento imprescindible. Además de por sus buenos programas en aquellos años, también me agradó por no tener publicidad  en sus emisiones.

Un poco antes, en 2007, Radio Nacional tuvo que reinventarse para intentar salir del atolladero radiofónico en el que se encontraba. La radio pública tocó fondo (sólo contaba con 1.002.000 oyentes a principios 2008) y buscó un cambio.

Dicho cambio funcionó: se fichó a buenos profesionales radiofónicos que trabajan con objetividad (o al menos lo intentaban) haciendo una radio pública de calidad. A partir de dicha reestructuración, RNE comenzó sumar oyentes de manera progresiva en los años siguientes. Si ofreces un producto de calidad, la gente lo consume. El siguiente gráfico ilustra muy bien el incremento de audiencia.

Elaboración propia a partir de los datos del Estudio General de Medios (¡Qué bien utilizo el Excel!)

Fue entonces, en la época de mayor audiencia de RNE en los últimos diez años, cuando cambió el Gobierno en diciembre de 2011. Esperaron a julio de 2012 para poder hacer los cambios que tenían previstos.

Y los hicieron. ¡Vaya que si los hicieron!

En julio de 2012, la nueva directiva de RTVE (los que son nombrados a dedo por el poder) despidió a los dos locutores estrella de la cadena (a Juan Ramón Lucas en el programa matinal En días como hoy y a Toni Garrido en el programa vespertino Asuntos Propios). Reestructuraron la parrilla a la medida del Gobierno entrante y se cargaron el trabajo realizado hasta entonces. 

Sustituyeron en su lugar a unos programas aburridos, sin ritmo y que dejaban mucho que desear tratándose de una radio pública. Los programas fueron dirigidos por locutores claramente inferiores a sus antecesores.

¿Qué ha pasado? Que tras estos cambios, Radio Nacional ya ha perdido en un solo año 611.000 oyentes de los 941.000 que ganó de 2008 a 2012. Y seguirán perdiendo. Toda la audiencia que habían conseguido está dejando de escuchar RNE. He aquí otro gráfico que muestra la pérdida de oyentes.

 Elaboración propia a partir de los datos del EGM (Menudos gráficos que hago yo solito, tú.)

Recientemente, y después de este desastre, ha sido despedido el director de Radio Nacional Manuel Ventero. Lógico, era de esperar. Si es que ya lo he dicho en el título: Si algo funciona, ¡no lo toques!

Bueno, llamadme ingenuo, pero quizá lo hayan hecho a propósito para que "algunos" puedan controlar su línea editorial... 

Hasta finales del año pasado, yo era oyente de Radio Nacional. Ahora he tenido que emigrar de dial para poder seguir haciendo lo que me gusta: escuchar la RADIO.
miércoles, 19 de junio de 2013 0 COMENTARIOS

Balance del primer año de carrera

Imagen: tecnicasparaaprender.wordpress.com

Pues ya está: sabiendo ya las las notas de los últimos exámenes oficialmente puedo decir que estoy de vacaciones. ¡Qué rápido pasa el tiempo! Parecía ayer cuando empecé las clases aquel día de septiembre y... ¡voilá, ya estamos en junio!

En lo que a estudios se refiere, puedo decir que ha sido un buen curso. Me he dejado la piel en ellos para que así fuera. A base de mucho esfuerzo y trabajo he conseguido unas notas que para nada esperaba obtener cuando empecé la carrera. Espero en los próximos cursos poder seguir manteniendo alto el listón. Pero sé que no será tarea fácil puesto que la difícultad aumenta conforme pasas de curso.  

Para el que no lo sepa, un servidor no hizo el Bachillerato.  El año pasado accedí a la universidad gracias a mi nota media del Grado Superior que hice (antigua FP II) donde aprendí infinidad de cosas relacionadas con la rama que actualmente estudio. Con anterioridad, también realicé un Grado Medio (antigua FP). Ya sé sabe que (por desgracia) existe en este país un desprecio a la Formación Profesional incomprensible. Por ende, siempre me ha tocado escuchar al típico lumbreras decir eso de: 
"Si es que en los Ciclos esos no hacéis na', os aprueban namás' que por ir a clase. Mi primo tiene el título y dice que no tiene p*ta idea de lo que estudió. Eso no sirve para nada". 
Imagen: multiblog.educacion.navarra.es

A gente de esta calaña, que además hablan sin conocimiento de causa (es deporte nacional), me encanta contraargumentarles con hechos y no con palabras. Los resultados están ahí y hablan por sí solos. Gracias a que estudié en su día Formación Profesional (y que, por cierto, me formaron muy bien) tengo una buena base en materias que otros que provienen de Bachillerato, por ejemplo, no tienen.

Y no por ello parto con ventaja respecto al resto de alumnos. Todo hay que decirlo. Hay otras materias prácticamente puras de Bachillerato que yo nunca he estudiado con anterioridad. Y, a base de hincar muchos los codos, conseguir aprobarlas y además con una nota decente. Incluso superando a muchos de aquellos que supuestamente sí tenían conocimientos previos sobre la misma.

Y no es por hacer la pelota, ni mucho menos, pero he tenido la oportunidad de que verdaderas eminencias de la docencia me impartan clase. Profesores como la copa de un pino que tienen gran vocación y muchas ganas de enseñar a sus alumnos. Gente muy válida y muy bien preparada. Otros, en cambio...

En otros aspectos (y dejando de lado lo estrictamente académico) este primer año de carrera también ha sido muy fructífero. He hecho muy buenos amigos con los que comparto aula. Buena gente, que entre todos nos hemos ayudado mutuamente a hacer menos pesado y más ameno este primer año de carrera. Gente muy sociable a la par que trabajadores. Durante este curso, inumerables han sido los momentos de risa y de auténtico descojone. Que no todo iba a ser estudiar, leche.

El curso que viene más y mejor.
martes, 11 de junio de 2013 6 COMENTARIOS

Envidia estudiantil

Un servidor ya ha terminado todos sus exámenes de este curso en la Universidad. Otros, en cambio, no han tenido tanta suerte y acabarán de examinarse en convocatorias extraordinarias a mediadios de julio.

Pedro, un buen amigo mío, es uno de esos estudiantes que por desgracia le toca seguir "hincando los codos". Tiene tanta envidia de que yo ya esté de vacaciones que me ha dedicado esto:

 
Envidia sana, por supuesto. :-)
lunes, 31 de diciembre de 2012 0 COMENTARIOS

2013


Las serpientes se tragan hasta los números, tú... (Foto: vectorstock.com)
2012. Otro año que llega a su fin. Personalmente, para mí ha sido un año muy bueno a pesar de toda la mierda que está cayendo.

Sigo vivo, no tengo problemas de salud, estoy estudiando en una Universidad (ya veremos si me sirve para algo...) pero lo que yo más destacaría es que este año ha entrado en mi vida una persona muy especial que me hace muy feliz. M. ;-)

¿Qué le pido al año nuevo? Trabajo y estabilidad económica para que salgamos de esta de una puta vez.

Desde este humilde blog, el que suscribe os desea un Feliz (y sobre todo próspero) Año Nuevo 2013.

Y recordad, si bebéis no conduzcáis...que como pilléis un badén os vais a echar todo el cubata encima y vais a ensuciar la tapicería del coche.

martes, 20 de noviembre de 2012 0 COMENTARIOS

Soluciones higiénicas universitarias

Por carga de trabajo, últimamente suelo pasar mucho tiempo a diario en la Universidad (más del que me gustaría...) y gracias a ello uno puede observar cosas insólitas y extravagantes que allí acontecen.

Hoy, después de comer, he ido a uno de los aseos de la Biblioteca General y me he encontrado con esto. Me ha hecho tanta gracia que no he podido evitar echarle una foto:



Sí, a falta de un portarrollos para el papel higiénico... bueno es el cable del secamanos.
miércoles, 14 de noviembre de 2012 0 COMENTARIOS

Portabilidades y compañías desesperadas

He decido  cambiarme de compañía telefónica por razones que no vienen al caso (bueno, sí, que me están robando a mano armada, básicamente) y ayer hice los trámites para realizar la portabilidad a otra compañía.

Me hizo gracia cuando vi que la compañía de la que soy cliente desde hace 8 años y de la que me marcho, me manda un mensaje a las dos horas de dar orden de efectuar la portabilidad diciéndome:

"******* Info:Para garantizar su portabilidad póngase en contacto de manera urgente con el número *****"

Y a los veinte minutos, se ve que se lo pensaron dos veces y me enviaron otro SMS:

"******** Info: Mejoramos su oferta, quédese en ******** llamando al ******"

Desde ese segundo mensaje, han intentado en quince (15) ocasiones contactar conmigo para realizarme una contraoferta. Sí... ¿ahora venís, después de haberme estafado durante tanto tiempo? ¿Ahora? 

Al decimosexto intento les he cogido el teléfono y después de casi suplicarme que no me marchara, me han ofrecido exactamente la misma oferta que me ofrece la nueva compañía. Llegáis un poco tarde, majos. 

Después de argumentarle mis motivos por los que me cambio de compañía, la operadora que me ha atendido ha acabado dándome la razón básicamente porque la opción que he elegido es más económica. Me ha sorprendido que en el departamento de bajas a uno le atiendan con muy buenos modales. ¿Por qué será?

Hay que cuidar un poquito más a los clientes y no sólo acordarse de ellos cuando se cambian de compañía y os dejan de dar dinero todos los meses. Que parecéis políticos, joder.
martes, 6 de noviembre de 2012 0 COMENTARIOS

Mensajes subliminales de biblioteca

La biblioteca de mi Facultad, por lo que me cuentan y he podido comprobar, es de las más silenciosas de toda la Universidad. Pero, pese a ello, hay excepciones y por tanto alguna vez que otra toca escuchar ese murmullo constante que impide concentrarse en el estudio.

Esta tarde, mientras estaba estudiando en esta biblioteca, me he fijado que para intentar solventar ese problema, en una pared han colgado esta imagen:



He tenido que aguantarme la risa como he podido o me habrían echado de allí a patadas del escándalo que hubiera montado.

Extra: chiste malo que tiene que ver con este tema

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viernes, 2 de noviembre de 2012 0 COMENTARIOS

Profesores y puentes

Esta tarde, he ido a la Universidad de Alicante para ir a clase como hago cada día. Al llegar, me he encontrado con muchas plazas de aparcamiento vacías, cosa que me ha hecho sospechar de que al ser ayer festivo, muchos alumnos "se toman el día libre".
(Cosa que no veo muy bien porque los que tenemos la oportunidad de estudiar en la universidad somos unos putos privilegiados y no está la situación a día de hoy como para ir perdiendo clase. Pero ese es otro tema del que ya hablaré en otro momento.)

Cuando he entrado por la puerta de mi facultad, mi sorpresa ha sido que allí sólo estaban mis compañeros de clase, los de 1º de Gestión y Administración Pública. Nadie más. Sólo nosotros, mirándonos las caras mientras comentábamos que éramos los únicos "pringados" que hemos ido a clase. 

Total, que hemos entrado en el aula en espera del profesor para comenzar la clase y conforme pasaban los minutos nuestras sospechas se han confirmado: el profesor también se ha tomado el puente y no ha tenido ni la puta maldita decencia de avisar.

El profesor dejado a unas 50 personas tiradas que han ido a la Universidad única y exclusivamente para su clase puesto que, hoy viernes, solamente tenemos su asignatura.

Muchos compañeros míos (entre los cuales me incluyo) no vivimos en Alicante capital y hemos de desplazarnos desde otros municipios con el consiguiente gasto de transporte que ello conlleva (ya sea de gasolina o autobús) así como la perdida de tiempo del viaje (en balde, por supuesto)

Lo mejor de todo es que no se ha dignado ni a avisar de que no pensaba aparecer por clase hoy. Si quiere "tomarse un puente" lo veo perfecto (y tampoco si tenemos en cuenta que hoy es jornada LECTIVA en la Universidad y tiene obligación de trabajar) pero al menos avise para no hacer perder el tiempo a sus alumnos. Que estamos en plenos exámenes parciales y de tiempo, precisamente, vamos bastante escasos.

No obstante, voy a concederle el beneficio de la duda hasta saber si su falta de asistencia se debe por otras causas justificadas. Pero vamos, el malestar y el cabreo ya no me lo quita nadie.

PD: No daré nombres pero como simple dato diré que el profesor del que hablo fue Diputado, Conseller y Alcalde.
jueves, 4 de octubre de 2012 5 COMENTARIOS

De educación vial va la cosa

Este tipo de semáforos no me los han explicado en la autoescuela...

Primero os pongo en situación: la calle en la que vivo desemboca en una avenida y dicha desembocadura está separada por un semáforo y un paso de peatones. Al final de mi calle hay un Hogar del Pensionista donde se reúnen ancianos para pasar el día mientras juegan al parchís o a las cartas. La puerta de este Hogar del Pensionista está justo al lado del semáforo que he mencionado. Los ancianos para acceder al Hogar del Pensionista cruzan la calle utilizando el paso de peatones regulado por el semáforo.

Antes de ayer, después de comer, cogí el coche (como cada tarde) para ir a clase a la Universidad. Pasé conduciendo por mi calle, y al final de ésta (como acabo de comentar arriba) el semáforo estaba en verde para los coches y el muñequito en rojo para los peatones. Total, que estoy a no más de veinte metros de pasar por el semáforo cuando de repente apareció una persona mayor cruzando el paso de peatones (que precisamente a paso militar no iba).

Tuve que pegar que clavar el freno para no atropellarlo a la vez que hice sonar el claxon para que el hombre supiera de mi presencia. Frené el coche en seco. Al gesticularle "el muñequito lo tienes en rojo, majo" tuvo la poca decencia de gritarme e insultarme. Ganas me entraron de bajarme del coche. No lo hice. No merecía la pena.

No es la primera vez que me pasa. Desde que tengo el carné de conducir (algo más de dos años) es la quinta o sexta vez que me ocurre esto y siempre con personas mayores. En todas las ocasiones sucede exactamente lo mismo: aparece la persona mayor, freno en seco teniendo yo el semáforo en verde, les gesticulo que tienen "el muñequito en rojo" y acto seguido me insultan, gritan o me increpan... ¡como si tuviera yo la culpa!

Menos mal que los frenos me funcionan bien...

PSLM (Por Si Las Moscas): que conste que no estoy criticando a la gente mayor ni nada por el estilo. Si fuera gente joven los pondría verdes igual (o incluso más). Casualmente este problema sólo lo he tenido con ancianos.
domingo, 30 de septiembre de 2012 0 COMENTARIOS

Encefalogramas planos y domingos

El conejo Duracell no sabe que existen los domingos.

Me gustaría saber porque los domingos tengo tan pocas ganas de darle al botón "ON" de mi cerebro para ponerlo a trabajar.

El séptimo día de la semana, para muchos, es síntoma de funcionar en "modo de ahorro de energía". Con el motor a bajas revoluciones no se puede lograr grandes objetivos personales ni pensar con claridad ó lógica y tendemos a movernos como puros animales: por instinto. Comer, ver la tele y dormir. Y poco más.

Después de un toda una semana con el cerebro echando humo, el domingo se produce el mismo efecto que cuando se le acababan las pilas al walkman. Es como las escenas a cámara lenta de Matrix: todo funciona a otra velocidad. 

Los domingos, nuestras neuronas permanecen aletargadas, tiradas en nuestro sofá mental... 

¿Sofá? ¿He dicho sofá? 

Ya sigo escribiendo si eso otro día, que es domingo.
sábado, 29 de septiembre de 2012 2 COMENTARIOS

Desconexión informativa

No, los enchufes de verdad no tienen ojos ni boca. Es un dibujo.

Desde que la crisis económica ha pasado a formar parte de nuestra vida cotidiana tenemos a diario un torrente continuo de noticias que nos hablan de lo bien que esta este país, de lo felices que somos y de lo forrados que estamos. (Nótese la ironía, evidentemente)

Yo, hasta hace relativamente poco, todos los días leía periódicos, veía informativos, escuchaba la radio, debates políticos, documentales, charlas de economistas, etc. ... para curtirme, para informarme e intentar saber siempre un poquito más qué cojones carajo está pasando en este país y así poder tener una opinión y una visión completa (¡y culta!) de toda la mierda que nos está cayendo día tras día.

Hasta que me cansé.

Me cansé de leer periódicos que te cuentan que cada día estamos peor. Me cansé de escuchar por la radio informativos que abren con noticias terribles y apocalípticas (Piqueras dixit) sobre lo mal que está la cosa. Me cansé de visualizar debates políticos carentes de contenido útil en los cuales lo único que saben hacer sus contertulios es echarle la culpa al que tienen enfrente. Me cansé de ver documentales económicos que te lo pintan todo tan bonito que se le quitan a uno hasta las ganas seguir respirando oxígeno para empezar a respirar monóxido de carbono. Me cansé de economistas agoreros elevados a la máxima potencia...

Desconecté. OFF. Desde entonces (principios de año) lo poco de lo que me entero es por Internet y sigo pensando que debería desconectar todavía más. ¿Y sabéis una cosa? Vivo más relajado, más tranquilo. Feliz en mi ignorancia informativa. 

Hay una frase por ahí que dice que "la información es poder". Pues mire, no quiero tanto poder. 

Sé que mirar para otro lado quizá no sea la mejor opción, pero prefiero no enterarme de ciertas cosas y seguir pensando que todavía existe un pequeño reducto para pensar que el futuro no está tan lleno de mierda como por ahí dicen y que seremos felices y comeremos perdices. Sí, soy ingenuo.

Que bien voy ahora en el coche escuchando Radio 3...

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