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lunes, 13 de julio de 2015 0 COMENTARIOS

La era del postureo

Tras un largo periodo de inactividad en muchos aspectos de mi vida he decidido  retomar esta sana costumbre de escribir de vez en cuando. Vuelvo a tener ganas de dejar plasmadas mis tonterías aquí. Gracias por leerme :-)

Nota del ingeniero colaborador: esto es un crítica mordaz.

Vivimos en una época en la que muchos de nosotros nos hemos convertido en auténticos productos. Me explico. Somos una sociedad que utilizamos la tecnología para mostrar al mundo con gran afán todas las facetas posibles de nuestra vida: qué lugares frecuentamos, qué comemos, cuánto deporte hacemos, cuantos "amigos" tenemos, lo imbéciles que somos escribiendo artículos, lo felices que somos o lo bien que nos lo pasamos en todas las fiestas a las que asistimos. Todo ello con un único propósito: vendernos de la mejor manera posible esperando que alguien nos compre. Y para conseguir ese producto perfecto digno de ser vendido, el oferente en ocasiones se ve obligado a mentir. Es ahí donde aparece el famoso "postureo" o también conocido simplemente como aparentar. 

Por ejemplo, no importa que odies el sushi del restaurante japonés al que has ido porque lo que realmente importa es que hayas hecho una foto al plato, le pongas un filtro para que quede bonito y la subas a todas las redes sociales posibles. Tienes que aparentar que te gusta el sushi o cualquier comida rara solo porque está de moda

Tampoco importa que no te guste la fiesta a la que has ido o que te lo estés pasando mal, lo primordial es que te hagas una foto con tus amigos poniendo sonrisas falsas, le pongas otro filtro y la titules con alguna frase de cualquier libro de Paulo Coelho que ni siquiera has leído. Es más, seguramente no sepas ni quién es Paulo Coelho. Pero repito: eso no importa. Lo que es necesario es que quien ha de comprar tu producto piense que te lo has pasado estupendamente. Porque, claro, las personas guays y modernas nunca se aburren por sus vidas molan mucho debido a que hacen muchísimas cosas interesantes.

Y así con todo.

A raíz de esto, si hemos creado este mercado virtual en el que los productos y oferentes somos nosotros mismos, ¿quiénes son los demandantes, quién nos compra? También nosotros. En este mercado desempeñamos ambos roles. Hay oferta porque, a su vez, hay demanda, claro está. Queremos conocer todo lo que nuestros amigos (virtuales o no) hacen en sus vidas cotidianas. Unas vidas plagadas de éxito, felicidad y todas esas cosas buenas que le pasan a la gente que mola.

Teniendo ya claro quienes son los actores de esta jovial atracción tecnológica, ¿cuál es la moneda con la que se pagan esos productos? El "like", el "me gusta". Es la palmadita en el hombro, el halago del siglo XXI. El gesto mediante el cual compramos lo que vemos. Clicando ese botón del infierno conseguimos insuflar, engordar y aumentar el ego de esa persona que mola tanto y que ha hecho un esfuerzo por vender un trocito de su vida para ti. Algunos parece ser que miden su felicidad en números. En números de likes y comentarios. 

Hace no mucho tiempo un amigo me contaba que algunas personas de su facebook que no conocía mucho creía que sus vidas eran muy interesantes. A la vista de lo que publicaban en redes sociales era todo cosas bonitas repletas de viajes, cenas, aventuras, felicidad y alegría. Le dije probablemente que la vida de esas personas era la misma que la suya y la mía, de gente normal y corriente. Solo que no nos encargábamos de maquillarla. O al menos, no tanto.

Creedme. Como cualquier otro ser humano, esas personas también tienen momentos que no son tan dignos de ser publicados porque no podrían mejorarse ni con el mejor filtro de Instagram.
miércoles, 11 de diciembre de 2013 0 COMENTARIOS

Algo falla

Esta noche, de camino a casa, he visto a un hombre de mediana edad (no tendría más de 40 años) buscando comida en unos contenedores que estaban en la calle. Linterna en mano, el pobre hombre estaba tratando de encontrar algo que comer. Le daba igual que todo el mundo que por allí pasaba pudiera verle rebuscando entre la basura. Muy probablemente, sería lo último que le importaba.

¿Qué cojones está pasando? ¿Cómo hemos podido llegar a esto? 

Me hace gracia ver, a día de hoy, a nuestros políticos y gobernantes cuando dicen que "lo peor de la crisis ya ha pasado", "el año que viene empezaremos a remontar y crearemos empleo" o, la que más risa me hace: "tenemos que hacer un esfuerzo entre todos, hay que apretarse el cinturón". ¿Esfuerzo? Hay gente que no tiene ni para comer, señora.

Saber que hay gente buscando en la basura para COMER no es una noticia esperanzadora, no. Me paso por el forro al Gobierno, a la Merkel, a la Unión Europea (valga la redundancia), a la Troika y a toda su puta madre. A todo el sistema financiero, agencias de calificación, partidos políticos y demás mangantes, chorizos y estafadores que nos han llevado a esta situación. No se han hecho (ni se están haciendo) las cosas bien, no. Que, cuando ves a alguien buscar comida entre bolsas de basuras, te das cuenta de que... algo falla.

Lo siento, tenía que desahogarme.


jueves, 25 de julio de 2013 3 COMENTARIOS

La vida

Ayer, como todos sabéis, ocurrió un fatal accidente de tren cerca de Santiago de Compostela en el que han perdido la vida 79 personas y 130 personas están heridas, de las cuales 20 se encuentran en estado grave.

En un accidente como este se puede ver involucrado cualquiera de nosotros. Nosotros, o algunos de nuestros seres queridos podríamos haber sido uno de las 79 personas que ayer fallecieron.

Estas cosas nos deben servir para que realmente nos demos cuenta de que lo más importante de la vida es precisamente eso: poder vivirla.

Foto: El País
viernes, 5 de julio de 2013 2 COMENTARIOS

Si algo funciona, ¡no lo toques!

El título del artículo de hoy es un buen resumen del tema del que voy a escribir a continuación. Hablemos de la radio.  De la radio pública. Y de qué NO se debe hacer con una radio pública.

"Descubrí" la radio gracias a Radio Nacional allá por 2008 (cuando a la crisis todavía se le llamaba desaceleración económica, je je) con un programa diario llamado "Esto me suena" dirigido por José Antonio García, "el ciudadano García". En media hora, que era lo que duraba el programa, resumían de manera muy humorística la actualidad informativa incluyendo bromas, interacción con los oyentes y gazapos que cometían los presentadores del resto de programas "serios" de la cadena.

Poco a poco fui escuchando esa otra programación "seria" y me gustó tanto que acabé escuchando la radio a todas horas, convirtiéndose para mí en un medio de información y (sobre todo) de entretenimiento imprescindible. Además de por sus buenos programas en aquellos años, también me agradó por no tener publicidad  en sus emisiones.

Un poco antes, en 2007, Radio Nacional tuvo que reinventarse para intentar salir del atolladero radiofónico en el que se encontraba. La radio pública tocó fondo (sólo contaba con 1.002.000 oyentes a principios 2008) y buscó un cambio.

Dicho cambio funcionó: se fichó a buenos profesionales radiofónicos que trabajan con objetividad (o al menos lo intentaban) haciendo una radio pública de calidad. A partir de dicha reestructuración, RNE comenzó sumar oyentes de manera progresiva en los años siguientes. Si ofreces un producto de calidad, la gente lo consume. El siguiente gráfico ilustra muy bien el incremento de audiencia.

Elaboración propia a partir de los datos del Estudio General de Medios (¡Qué bien utilizo el Excel!)

Fue entonces, en la época de mayor audiencia de RNE en los últimos diez años, cuando cambió el Gobierno en diciembre de 2011. Esperaron a julio de 2012 para poder hacer los cambios que tenían previstos.

Y los hicieron. ¡Vaya que si los hicieron!

En julio de 2012, la nueva directiva de RTVE (los que son nombrados a dedo por el poder) despidió a los dos locutores estrella de la cadena (a Juan Ramón Lucas en el programa matinal En días como hoy y a Toni Garrido en el programa vespertino Asuntos Propios). Reestructuraron la parrilla a la medida del Gobierno entrante y se cargaron el trabajo realizado hasta entonces. 

Sustituyeron en su lugar a unos programas aburridos, sin ritmo y que dejaban mucho que desear tratándose de una radio pública. Los programas fueron dirigidos por locutores claramente inferiores a sus antecesores.

¿Qué ha pasado? Que tras estos cambios, Radio Nacional ya ha perdido en un solo año 611.000 oyentes de los 941.000 que ganó de 2008 a 2012. Y seguirán perdiendo. Toda la audiencia que habían conseguido está dejando de escuchar RNE. He aquí otro gráfico que muestra la pérdida de oyentes.

 Elaboración propia a partir de los datos del EGM (Menudos gráficos que hago yo solito, tú.)

Recientemente, y después de este desastre, ha sido despedido el director de Radio Nacional Manuel Ventero. Lógico, era de esperar. Si es que ya lo he dicho en el título: Si algo funciona, ¡no lo toques!

Bueno, llamadme ingenuo, pero quizá lo hayan hecho a propósito para que "algunos" puedan controlar su línea editorial... 

Hasta finales del año pasado, yo era oyente de Radio Nacional. Ahora he tenido que emigrar de dial para poder seguir haciendo lo que me gusta: escuchar la RADIO.
viernes, 7 de junio de 2013 0 COMENTARIOS

Mensaje para toda la humanidad

Si tienes cuatro minutos, te recomiendo que veas este vídeo.


Escena del discurso final de la grandísima película "El gran Dictador" de Charles Chaplin (1940). Es impresionante ver como un discurso escrito hace más de 70 años puede ser perfectamente aplicable a la situación actual.

Película completa en castellano (Youtube).

Visto en : Fino Filipino
miércoles, 22 de mayo de 2013 0 COMENTARIOS

El clamor de la calle


Visto en Facebook 

Extracto del libro "Los hijos de los días" de Eduardo Galeano.
jueves, 4 de abril de 2013 0 COMENTARIOS

Disparates, prejuicios y miles formas de ver la vida

Por Clara Beltrá.


“Igual que echarle ketchup a la ensalada”, una de esas cosas que todos catalogamos como disparatadas. Sin embargo, ¿no le echamos ketchup a la hamburguesa? Sí, a esa que lleva lechuga, tomate, queso…

Este tipo de cosas son las que aparecen en mis conversaciones con Boro, y mientras os preguntáis el porqué de estas conversaciones absurdas, os aclararé que no he venido a hablar de qué salsa le pega más a una hamburguesa, o de si la ensalada sabe mejor con o sin vinagre (el debate interminable). Me gustaría hablar de cómo lo más absurdo es lo que le da ese toque especial a la vida, de cuánto me cuesta entender que la sociedad actual no sea capaz de desinhibirse sin ser juzgada.

Cuando eres una persona a la que le gusta analizar aquello que ve, sabes perfectamente que la cabeza te va a mil Km/h con ciertos temas. Uno de ellos es la moda, la cual no es solamente ropa, sino que a veces incluso la personalidad de una misma generación sigue unos ciertos cánones, y cuando uno se despega de éstos suele ser tachado de rarito. Nunca me ha gustado generalizar, y por eso no diré que si salirse del "rebaño" es dejar de decir “sagerao tete” (puesto que no creo que todos lo hagan) yo prefiero estar marginada hasta que se pase la fiebre. Diré que yo seguiré  leyendo un libro, cantaré copla, bailaré una jota o haré lo que me apetezca  por diferente que les parezca a algunos, y que ya me crearé mi propio rebaño esperando que aquel que pronuncie esa frase sea porque realmente es su personalidad, y no la de un personaje televisivo.

Ponerse a analizar el tiempo es el cuento de nunca acabar. Por un lado, es efímero, por otro siempre se ha dicho que las cosas de palacio van despacio. La paciencia es algo que se está perdiendo, de hecho mi corto límite de paciencia es uno de mis mayores errores, pero el ansia de aprovechar la vida al máximo es una barrera que nos hace precipitarnos, y muchas veces caer en el error. Podemos soñar con un siglo XXI en el que los prejuicios no son parte del mundo, pero no podemos tenerlo,  al menos en este inicio de siglo, pues nadie sabe qué pasará en el 2067, y es que la historia avanza exponencialmente. Digo que no podemos tenerlo, porque incluso desde el punto de vista más idealista, siempre hay alguien que tiene algo que decir.

Si escuchas música electrónica y después aparece una canción de reggae en tu lista de spotify llegará el listo de turno diciéndote que realmente no te gusta el reggae, que te gusta por moda. Si eres un chico y te apetece bailar ballet en vez de jugar a fútbol en el patio del colegio no voy a mencionar la serie de cosas que van a decirte en tu vida. Y por supuesto no me meteré en los grandes prejuicios ante la gente homosexual o de otra raza, pues da para tres entradas más.

No obstante, como me gusta mirar el vaso medio lleno (os lo recomiendo de verdad) quiero pensar que en las últimas décadas estos temas han avanzado mucho, y es que no se le puede pedir a unos pocos años lo que no ha ocurrido en miles.

Solo hay una forma de arreglar esto, y no es hacer cada uno lo que siente, pues éste sería el segundo paso. La verdadera manera es dejar de observar que hace el prójimo para criticarle, y en el caso de fijarse, que sea por admiración.

Tras esta reflexión solo queda darle las gracias a Boro por este pequeño espacio, eres un grande.                                                                                                                             
lunes, 1 de abril de 2013 0 COMENTARIOS

Camionero indignado

Un transportista se está haciendo famoso en Internet gracias a vídeos como este en los que mientras conduce su camión se graba en vídeo criticando duramente a la clase política y a la banca. 


Se puede decir más alto pero no más claro.
sábado, 16 de marzo de 2013 6 COMENTARIOS

Spain is different!

A diario nos bombardean en televisión diciéndonos que estamos sumidos en una terrible crisis económica y que vamos cuesta abajo y sin frenos. Pero, hay otra crisis muy grave  que lleva con nosotros mucho más tiempo que la económica y de la que poco se habla en los medios de comunicación: la crisis de valores.

jueves, 14 de febrero de 2013 0 COMENTARIOS

14 de febrero

Foto: modernadepueblo.com

14 de febrero. Día de San Valentín. Día de los Enamorados. 

Algunos me tacharéis de quejica o de cascarrabias, pero... ¿qué mierda es esto? Otro invento, otra festividad más creada por nuestro querido amigo el capitalismo. Sí, este maldito sistema también decide qué día hemos de amar y hacer regalos a nuestra pareja.

¿Día de los Enamorados? ¿Y qué pasa con el resto de días del año, con los otros 364? ¿No nos queremos, no estamos enamorados?

Yo quiero a mi pareja TODOS los días de año y así se lo demuestro. ¿Por qué nos marcan este día? Para lo de siempre, para lo que ha querido y quiere el capitalismo: para consumir, para gastar, gastar y gastar.

Y no, lo que yo siento por mi chica nunca lo voy a mercantilizar. Y si lo mercantilizo, será el día que yo quiera y no el que El Corte Inglés diga.

Hasta ahí podíamos llegar, ¡ja!

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